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27/11/2017 7:34:31

20 años del Museo Guggenheim Bilbao

     La creación del Museo Guggenheim Bilbao fue el resultado de una colaboración excepcional entre las Administraciones Vascas y la Solomon R. Guggenheim Foundation. En la actualidad, tras dos décadas después de su inauguración, en octubre de 1997, el Museo es una realidad que ha superado las expectativas más ambiciosas a nivel artístico y cultural, y ha contribuido, de forma extraordinaria, a la regeneración urbanística, económica y social de la ciudad de Bilbao y de su entorno inmediato.

     Su pertenencia a una red internacional de museos le permite acceder a una extensa Colección Permanente que comprende la totalidad de los fondos artísticos de los Museos Guggenheim, incluidas las obras de la Colección Propia de Bilbao. Estos fondos se complementan entre sí y en conjunto pueden ofrecer una visión más exhaustiva y completa del arte moderno y contemporáneo.

     La Programación artística del Museo comprende tanto presentaciones de la Colección Permanente como exposiciones temporales de gran calidad, que se combinan para proporcionar al espectador una perspectiva amplia y dinámica del arte de nuestro tiempo.

     El edificio del Museo, hoy día el icono más reconocible de la ciudad de Bilbao, es una gran escultura de titanio, piedra y cristal diseñada por el arquitecto norteamericano Frank Gehry. Las galerías, algunas de sorprendentes configuraciones y otras de formas regulares, se articulan en torno a un espectacular Atrio coronado por un lucernario cenital en forma de flor metálica.

     El complejo y enriquecedor diálogo que se produce entre el arte expuesto, y la singularidad y versatilidad de los espacios propician, en el Museo Guggenheim Bilbao, una experiencia museística única e irrepetible.

   Historia   

     El proyecto de construir un museo de arte moderno y contemporáneo en Bilbao se remonta a 1991 cuando responsables de las Administraciones Vascas se ponen en contacto con la Solomon R. Guggenheim Foundation al objeto de desarrollar conjuntamente una infraestructura cultural de primer orden como parte de un plan global diseñado para la revitalización cultural, económica, social y urbanística de la ciudad de Bilbao y su entorno.

   Museo Guggenheim Bilbao   

     Existen tres entidades cuyo funcionamiento está relacionado con el Museo Guggenheim Bilbao: La Fundación del Museo Guggenheim Bilbao, la Tenedora Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Bilbao, S.L. y la Inmobiliaria Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Bilbao, S.L.

   Misión, Visión y Valores   

     La Misión es la declaración de la razón de ser del Museo, de los cometidos a desempeñar para lograr sus objetivos, la expresión del “qué”, el “cómo” y el “para qué” de su existencia. Por su parte, la Visión pone de manifiesto el estado futuro que la institución desea alcanzar y sus aspiraciones. Los Valores son los principios que conforman la filosofía del Museo y que presiden su comportamiento más allá de cualquier circunstancia coyuntural o ámbito temporal; cualquier concepto, acción, objetivo queda infundido por estos valores, cuyo carácter es esencial y permanente.

   Estructura Organizativa   

     Los máximos órganos de gobierno de la Fundación del Museo Guggenheim Bilbao son el Patronato y el Comité Ejecutivo. Por su parte, para llevar a cabo su operativa diaria, el Museo Guggenheim Bilbao consta de diversas áreas de actividad.

El Edificio

     El Museo Guggenheim Bilbao es obra del arquitecto estadounidense Frank Gehry y representa un magnífico ejemplo de la arquitectura más vanguardista del siglo XX. Con 24.000 m2 de superficie, de los que 11.000 están destinados a espacio expositivo, el edificio representa un hito arquitectónico por su audaz configuración y su diseño innovador, conformando un seductor telón de fondo para el arte que en él se exhibe.

     En conjunto, el diseño de Gehry crea una estructura escultórica y espectacular perfectamente integrada en la trama urbana de Bilbao y su entorno.

El Exterior

     El Museo está rodeado de atractivos paseos y plazas en una zona de reciente urbanización, superado su pasado industrial. La plaza y la entrada principal del Museo se encuentran enfilando la calle Iparragirre, una de las principales vías que cruza diagonalmente Bilbao, extendiendo el casco urbano hasta la puerta misma del Museo. Una vez en la plaza, el visitante accede al Vestíbulo descendiendo una amplia escalinata, un recurso infrecuente que, en este caso, resuelve con acierto la diferencia de cota entre la ría del Nervión, en cuya ribera se sitúa el Museo, y el nivel de la ciudad, haciendo factible una espectacular estructura que, sin embargo, no rebasa la altura de las construcciones circundantes. La parte más alta del edificio está coronada por un gran lucernario en forma de flor metálica que cubre el Atrio, uno de los rasgos más carácterísticos del edificio.

     El exterior del Museo, cuyo perímetro puede recorrerse íntegramente, presenta diferentes configuraciones desde las distintas perspectivas y sirve también para la exhibición artística, albergando piezas de creadores como Louise Bourgeois, Eduardo Chillida, Yves Klein, Jeff Koons o Fujiko Nakaya. La parcela en la que se sitúa el edificio está surcada en uno de sus extremos por el Puente de La Salve que, desde 2007, sirve de soporte a la intervención escultórica encargada por el Museo a Daniel Buren titulada Arcos rojos / Arku Gorriak. Bajo el puente discurre la sala 104, una enorme galería libre de columnas que alberga la instalación escultórica de Richard Serra La materia del tiempo, y que se topa en su extremo con una torre, un remate escultórico del diseño arquitectónico que abraza el colosal puente y lo integra, de forma eficaz, en el edificio.

El Interior

     Una vez en el Vestíbulo, que sirve de distribuidor, el visitante accede al Atrio, auténtico corazón del Museo y uno de los rasgos distintivos del diseño arquitectónico de Frank Gehry. Se trata de un gran espacio diáfano de volúmenes curvos que conectan el interior y el exterior del edificio mediante grandes muros cortina de vidrio y un gran lucernario cenital. Los tres niveles del Museo se organizan en torno a este Atrio central y se conectan mediante pasarelas curvilíneas, ascensores de titanio y cristal, y torres de escaleras. El Atrio, que también funciona como espacio expositivo, sirve como eje que ordena las 20 galerías que alberga el Museo, algunas de aspecto más clásico y líneas ortogonales y otras de volumetrías más orgánicas e irregulares. El juego de volúmenes y perspectivas permite disponer de espacios interiores en los que, sin embargo, el visitante no se siente en absoluto desbordado. Esta diversidad de salas ha demostrado su enorme versatilidad en las manos expertas de comisarios y diseñadores, que han encontrado la atmósfera idónea, tanto para presentaciones de obras de gran formato y medios contemporáneos como en muestras de carácter más sosegado o íntimo.

     Además del espacio dedicado a la exhibición artística y un edificio anexo de oficinas y administración, el Museo cuenta con una sala de orientación al visitante llamada Zero Espazioa, un Auditorio de 300 butacas, una Tienda-Librería, cafetería, un restaurante tipo Bistró y un restaurante gastronómico con una estrella Michelin.

La Construcción

     La construcción del Museo Guggenheim Bilbao tuvo lugar entre octubre de 1993 y octubre de 1997 y el emplazamiento elegido, en una curva de un antiguo muelle de uso portuario e industrial, supuso la recuperación de la ría del Nervión para la ciudad y su reurbanización para la cultura y el ocio.

     Debido a la complejidad matemática de las formas curvilíneas proyectadas por Gehry, éste decidió emplear un avanzado software inicialmente utilizado en la industria aeroespacial, CATIA, para trasladar fielmente su concepto a la estructura y facilitar su construcción. Para la piel exterior del edificio, el arquitecto eligió el titanio tras descartar otros materiales y comprobar su comportamiento en unas muestras que había en el exterior de su propio estudio. El acabado de las cerca de 33.000 finísimas planchas de titanio consigue un efecto rugoso y orgánico, al que se suman los cambios de tonalidad del material según la atmósfera reinante. Los otros dos materiales empleados en el edificio, piedra caliza y vidrio, armonizan perfectamente, logrando un diseño arquitectónico de gran impacto visual, hoy día convertido en verdadero icono de la ciudad en todo el mundo.



(Fuente: https://www.guggenheim-bilbao.eus/)

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