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27/01/2017 7:57:04

Fundación MAPFRE Barcelona

         Peter Hujar: A la velocidad de la vida          

Del 27 de enero al 30 de abril de 2017

Peter Hujar (1934-1987) fue un retratista en todo lo que hizo. Fuera cual fuera el tema -un amante, un actor de teatro underground, un ganso, la superficie del río Hudson, o los apacibles rasgos de su propio rostro-, lo que movía y motivaba a Hujar era la chispa del encuentro y del intercambio entre el Artista y el/lo Otro. Sus fotografías de formato cuadrado transmiten serenidad y otorgan gravedad al objeto de su atención al pausar el acelerado paso del tiempo y erigirse en un momento eterno.

Poco reconocido en vida, publicó tan sólo un libro de fotografías Portraits in Life and Death [Retratos de Vida y Muerte]. Hujar está considerado hoy uno de los artistas más personales. Sus retratos combinan revelación y misterio, ferocidad y calma en modos que a veces resultan familiares y cuya familiaridad no puede ser ignorada. Su obra no puede valorarse sólo por lo que deja ver, sino también por lo que parece mostrar. Su carrera osciló desde la búsqueda por lograr un reconocimiento en el mundo de la moda de las revistas, como habían logrado artistas por él admirados como Irving Penn o Richard Avedon y su lado más creativo y solitario que recreaba el Nueva York creativo e intelectual por él conocido y admirado.

Para esta exposición y catálogo hemos querido respetar el criterio que Peter Hujar seguía cuando reunía su obra: nunca expuso sus fotografías por separado, de manera individual, lineal o cronológica; sino que optaba sistemáticamente por presentarlas en yuxtaposiciones que resulten enérgicas, sorprendentes y, a veces, desconcertantes.

         EL ARTISTA          

Peter Hujar nació en Trenton, Nueva Jersey, en 1934, y se crió en el campo con sus abuelos, inmigrantes polacos. Cuando tenía once años, su madre, que trabajaba de camarera, se lo llevó a vivir con ella a Manhattan.

Interesado en la fotografía desde su infancia, al terminar el instituto en 1953 trabajó como ayudante en el estudio de profesionales del mundo de las revistas y aspiraba a ser fotógrafo de moda como sus ídolos Lisette Model, Irving Penn y Richard Avedon.

Entre 1958 y 1963 vivió principalmente en Italia con dos compañeros sucesivos, los artistas Joseph Raffael y Paul Thek. Tras estudiar durante un año en la escuela de cinematografía de Roma, regresó a Manhattan, donde se movió en el círculo de la escritora Susan Sontag y de la Fábrica de Andy Warhol. Entre 1968 y 1972 desarrolló una carrera como fotógrafo de moda freelance, publicando más de una docena de reportajes en Harper´s Bazaar y GQ antes de llegar a la conclusión de que el ajetreo del trabajo en las revistas «no era lo mío».

En 1973 Hujar dejó definitivamente de lado sus aspiraciones profesionales para llevar una vida creativa de pobreza en el East Village neoyorquino. Vivía en un loft situado encima de un teatro en la calle Doce con Segunda Avenida y sólo hacía por necesidad trabajos pagados a fin de poder concentrarse en lo que realmente le motivaba. Fotografiaba a artistas que conocía y respetaba, a animales, el cuerpo desnudo y el Nueva York que le era familiar, una ciudad en plena decadencia económica en aquel momento. En 1976 publicó su libro Portraits in Life and Death [Retratos de Vida y Muerte] y combinó estudios íntimos de su variopinto círculo de personajes del downtown neoyorquino (pintores, actores, coreógrafos y escritores como Sontag y William S. Burroughs) con retratos de momias que había hecho trece años antes durante una visita con Thek a las catacumbas de Palermo. Su obsesión con la muerte se intensificaría y encontraría un propósito en los años 1980 cuando la epidemia de sida causó estragos entre la población homosexual de Nueva York y del resto del mundo.

En sus últimos siete años de vida, Hujar fue durante un tiempo amante del joven artista David Wojnarowicz, del que luego se convirtió en su mentor. En esos años Hujar siguió ejerciendo de cronista de una cultura creativa del downtown neoyorquino que estaba volviéndose insostenible a marchas forzadas ante el creciente empuje del dinero. Su modelo más frecuente en esos años fue su vecino y amigo, el actor drag Ethyl Eichelberger, al que consideraba «el actor más grande de América». Acompañado de Wojnarowicz, Hujar hacía expediciones a las zonas deprimidas de los alrededores de Nueva York para fotografiar ruinas industriales en Queens, los barrios de Newark, una Nueva Jersey destrozada por los disturbios de finales de los años ´60 y los muelles abandonados del río Hudson en la parte baja de Manhattan, lugar de encuentros sexuales durante la noche e instalaciones artísticas de guerrilla durante el día. Hujar murió en Nueva York el Día de Acción de Gracias de 1987, once meses después de ser diagnosticado de sida.

Durante toda su vida, Hujar estuvo siempre del lado de los que él llamaba los «todo incluido»: artistas comprometidos con una línea creativa absolutamente personal, indiferentes a las alabanzas del mercado. Y, sin embargo, él mismo se debatió entre el desdén y el amargo deseo de un reconocimiento público como el que gozaban famosos contemporáneos suyos como Diane Arbus -once años mayor que él y a quien respetaba- y Robert Mapplethorpe -doce años más joven y a quien consideraba un vulgar operario-. En los treinta años transcurridos desde su muerte, la muy reducida escena que conoció su obra en el downtown neoyorquino prácticamente ha pasado a la historia, mientras que un público internacional mucho más amplio e interesado en la fotografía se ha familiarizado con aspectos específicos de su trabajo, como su imborrable imagen de 1973 Candy Darling en su lecho de muerte, o sus enternecedores retratos de animales. En “Peter Hujar: A la velocidad de la vida”, lo que sale a la luz es una visión más amplia de una obra única, variada y que ha perdurado en el tiempo. Muchos de los personajes presentes en esta retrospectiva nos resultan familiares, algunos son incluso iconos de una época, pero vistos desde la actualidad lo que se aprecia más claramente es la visión del artista que les da unidad, siendo él mismo un enorme y singular talento dentro del arte americano de las décadas de posguerra.

          Recorrido de la exposición          

La exposición presenta un conjunto de 160 fotografías que exploran la carrera del fotógrafo americano con fondos procedentes de la Morgan Library & Museum y de otras nueve colecciones. Esta exposición constituye la narración más detallada hasta la fecha del trabajo del artista.

El recorrido establecido en la misma atiende a las preferencias del artista, que en lugar de mostrar sus fotografías por separado optaba por presentarlas en yuxtaposiciones enérgicas, sorprendentes y, a veces, desconcertantes. Aunque en general la exposición sigue un orden cronológico -su trabajo formativo de las décadas de 1950 y 1960 concentrado en la primera mitad y sus fotografías más tardías al final-, paulatinamente se destacan las continuidades visuales y creativas que atraviesan la carrera artística de Hujar.

La mayoría de las fotografías aparecen agrupadas en conjuntos, algunos de los cuales reflejan preocupaciones recurrentes del artista, mientras que otros ejemplifican su interés en enfatizar la diversidad y las contradicciones internas de su trabajo.

Así para su última exposición, celebrada en enero de 1986 en la Gracie Mansion Gallery del East Village, Hujar dedicó varios días a organizar setenta fotografías en treinta y cinco pares verticales colocados muy próximos entre sí procurando que en ninguna fila hubiera dos fotografías contiguas del mismo género. En la presente exposición, un friso de seis fotografías situadas al inicio rinde homenaje a este método con una presentación en forma de tablero de ajedrez en la que tres imágenes de interiores tomadas en condiciones controladas entablan una conversación con otras tantas imágenes de exteriores. Los temas, por este orden, eran: una pierna desnuda de hombre con el pie firmemente apoyado en el suelo del estudio; unas olas que avanzan hacia la playa; el retrato de un joven anónimo; el World Trade Center en la puesta de sol; Ethyl Eichelberger maquillándose antes de una actuación; y un oscuro y quemado corredor en el ruinoso muelle de la calle Canal.

Imágenes: 1.- Susan Sontag, 1977. The Morgan Library & Museum, The Peter Hujar Collection. Adquirida gracias a The Charina Endowment Fund, 2013.108:1.4. © The Peter Hujar Archive, LLC. Cortesía Pace/MacGill Gallery, Nueva York y Fraenkel Gallery, San Francisco. 2.- Peter Hujar. Gary in Contortion (1) 1979. Gelatina de plata. The Morgan Library & Museum, The Peter Hujar Collection. Adquirida gracias a The Charina Endowment Fund, 2013.108:1.78. © The Peter Hujar Archive, LLC. Cortesía Pace/MacGill Gallery, Nueva York, y Fraenkel Gallery, San Francisco. 3.- Peter Hujar. Ethyl Eichelberger as Minnie the Maid. 1981. Gelatina de plata. The Morgan Library & Museum, The Peter Hujar Collection. Adquirida gracias a The Charina Endowment Fund, 2013.108:1.41. © The Peter Hujar Archive, LLC. Cortesía Pace/MacGill Gallery, Nueva York, y Fraenkel Gallery, San Francisco. 4.- Peter Hujar. Boy on Raft. 1978. Gelatina de plata. The Morgan Library & Museum, The Peter Hujar Collection. Adquirida gracias a The Charina Endowment Fund, 2013.108:1.97. © The Peter Hujar Archive, LLC. Cortesía Pace/MacGill Gallery, Nueva York, y Fraenkel Gallery, San Francisco.

(Fuente: https://www.fundacionmapfre.org)

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