Galería ANTIQVARIA - Arte Contemporáneo, antigüedades, mercado, coleccionismo

Arte contemporáneo, antigüedades, mercado, coleccionismo

La primera revista online de arte y antigüedades

PARA ESTAR AL DÍA

15/12/2016 4:52:46

FAUVISMO ESPAÑOL por Alicia Sánchez-Matas Jiménez (2/4)

   FAUVISMO ESPAÑOL:   

   ESTILO Y COTIZACIÓN DE   

   FRANCISCO ITURRINO Y JUAN DE ECHEVARRÍA   



   2- Fauvismo español   

     En el ámbito español, el desembarco de las Vanguardias se produce en 1909 con la publicación del Manifiesto Futurista en la revista Prometo el mismo año en el que se publica en el periódico Le Figaro de París.

     Desde finales del siglo ya se venía reivindicando tenuemente la renovación del horizonte artístico en España. París permitió conocer el arte más moderno a los artistas españoles que allí residían. Su abundante presencia a partir de 1900 era tan llamativa que se hablaba de una auténtica invasión española con motivo de la exposición, primera para ambos allí, de Iturrino y Picasso en la Galería Vollard en 1901.

     Los principales focos de recepción de tales novedades fueron Bilbao y Barcelona. Centrándonos en el primero de ellos, el arte vasco del momento presentaba dos visiones: La oficial y tradicional, con caracteres puramente vascos sin influencias foráneas; y la visión moderna, con elementos vascos y franceses procedentes del Impresionismo y Postimpresionismo defendida por Juan de la Encina, compatibilizando la influencia foránea con las temáticas propiamente vascas.[23] Sin embargo, para la crítica sobraban esas influencias exteriores, pidiendo un acercamiento al regeneracionismo para encontrar las perdidas señas de identidad tras el desastre del 98.

ITURRINO Y ECHEVARRÍA

     Francisco de Iturrino y Juan de Echevarría, dos pintores nacidos en el norte de España, fueron amigos, artistas inquietos, muy viajeros y de gran cultura que desarrollaron estilos propios vinculados al Fauvismo y las experiencias modernas que descubrieron en París. Participantes de las iniciativas más modernas en nuestro país, fueron verdaderos exponentes de un Fauvismo Ibérico, siendo tratados por muchos estudiosos como fauves o incluso prefauves en el caso del primero de ellos. Al igual que el movimiento francés, ambos pretendieron expresar con sus obras emociones propias, siempre de goce y armonía, creando desde la satisfacción de un orden puramente visual.

     Formalmente los principales rasgos del Fauvismo se ven tamizados en el estilo de ambos artistas, pues crearon en base a pinceladas mixtas menos expresivas; unidades de color definidas sobre fondos planos y sombras tratadas con luminosas tintas que no llegan a ser tan contrastadas ni dislocadas como en los principales fauvistas. En relación a las temáticas, es notable el interés de ambos artistas por escenas de la tradición española, si bien cultivaron el género del paisaje y las pastorales tan aplaudidas por los fauvistas pero desde una óptica nacional.

   3- Francisco Iturrino González (Santander, 1864 - Cagnes-sur-Mer, 1925)   

“Iturrino, seis años mayor que Zuloaga, ¡quién lo diría! (…) compañero de generación de Toulouse-Lautrec, de Bonnard, de Vuillard y de Matisse. Tengamos en cuenta esas fechas para destacar la realidad de que Iturrino fue un precursor del Fauvismo más que un seguidor de este movimiento”[24] (Lafuente Ferrari).

ESTILO Y TEMÁTICAS

     Las obras realizadas por Iturrino durante la transición de siglo descubren una pincelada inicialmente abocetada que evoluciona hacia trazos más amplios y vibrantes, a veces un tanto violentas pero muy expresivas. Emplea una paleta cromática luminosa, repleta de contrastes con variaciones en la densidad y sus ritmos. Para algunos críticos, esto llevó a ver en sus obras cierta agresividad cromática que le identifica con el grupo fauve, siendo ello la causa por la que Camón Aznar indicó que “para soportar esas luces las formas tienen que descomponerse en grumos vivos, en volúmenes facetados por los reflejos”,[25] como se puede apreciar en muchas de sus obras como por ejemplo en los mantones y figuras que componen el óleo Manolas. [Fig.1]

     El descubrimiento del sur de España fue clave en ese desarrollo colorista del artista, si bien revela el conflicto entre las dos visiones nacionales de los que eran partícipes Joaquín Sorolla (1863-1923) e Ignacio Zuloaga: la blanca, meridional y sensual; y la negra, mística y doliente.[26] Durante sus temporadas en Castilla pinta con reminiscencias de influencias velazqueñas y goyescas que recibió a través de la tradición francesa heredada desde Delacroix hasta Manet,[27] con un potente uso del negro. El cambio que opera el desplazamiento de Salamanca a Sevilla en su obra es la reivindicación de la luz y el color, anticipando las experiencias fauvistas.[28] Sin embargo, a diferencia de Sorolla o la escuela valenciana coetánea, Iturrino no plantea una concepción naturalista sino idealista o neosimbolista, revelando en sus obras transparencias, luminosidades, audacias en el desdibujo y armonías de color como sucede en La primavera. [Fig. 2]

     La concepción de la pincelada y del cromatismo de Iturrino le vincula o incluso le conforman como precursor de movimientos vanguardistas del momento.[29] Siguiendo los preceptos aprendidos en la escuela de Gustave Moreau en París y la idea prestada del poeta Stéphane Mallarmé de “en lugar de describir, hay que sugerir”, la percepción de la realidad alcanza un grado de expresión muy personal en su obra.

     Se observa en Iturrino la elección de temáticas hispanas, especialmente castellana y andaluza. Sin embargo no destaca en sus obras lo pintoresco, pues se liberó de subrayar lo castizo en favor del carácter plástico. La luz y el color son los valores usados por Iturrino para transcribir emociones, rasgo propio del Fauvismo, desentendíéndose de la temática que se convierte en puro pretexto, como revela en algunas escenas de jardines como en Jardín. [Fig.3]

INFLUENCIAS

     En el crisol de movimientos del París finisecular y de principios del siglo XX, Iturrino supo valorar y recoger múltiples influencias para conformar un estilo muy personal. Dichas referencias provienen del Postimpresionismo, del Simbolismo y del grupo Nabi.

     Las lecciones aprendidas en el taller de Gustave Moreau fueron claves, al igual que para el grupo fauve, al descubrir la obra de Gauguin, quien investigó la plasmación de emociones por medio de la forma y el color además del cloisonné presente en gran parte de la obra de Iturrino, con un potente uso de la línea negra como sucede por ejemplo en Manola fauve. [Fig.4]

     Según el crítico Elie Faure, la obra de Iturrino presentaba tres influencias claras: la de Cézanne, en algunas de sus vistas de paisajes, como sucede en el óleo Motrico (h.1906-1908, Colecc. Zorrilla de Alfonso Lequerica, Bilbao) donde reinterpreta la percepción espacial y la valoración de las formas; influencias de Renoir principalmente en el cultivo de sus temáticas de mujeres, el gusto por la luz filtrada por la carne y la ausencia del academicismo en la representación de los cuerpos como se observa en Bañistas (H. 1916, Museo de Bellas Artes de Bilbao); y por último influencia de su amigo Matisse, con el que estuvo viajando y pintando por Andalucía y Marruecos, quedando constancia en una pareja de obras muy similares de ambos autores realizadas entre 1910 y 1911, los de Iturrino titulados Bodegón [Fig.5], los de Matisse Nature morte (Séville) y Nature norte (Espagne) (Hermitage Museum) además del retrato por ambos de una gitana [Fig.6], titulado por Matisse Joaquina (Národní Galerie, Praga).

     Sin embargo se aprecian diferencias entre Iturrino y Matisse, pues mientras el francés busca el efecto bidimensional y más decorativo, el español representa mayor profundidad en sus obras como revela en el primer ejemplo el menor abatimiento de la mesa central, construyendo el espacio de forma más simétrica y con menor detenimiento en las decoraciones del mantel o la tapicería del sillón, por ejemplo. Iturrino aplica el color de forma más espontánea, con menor equilibrio estructural y contrastes, lo que en las obras de Matisse presentan mayor rigidez compositiva debido a las yuxtaposiciones de colores,[30] llegando a ser incluso el cromatismo violento de Iturrino antecedente del de Matisse para algunos historiadores.[31]

SUS OBRAS EN COLECCIONES Y MUSEOS

     La obra de Francisco de Iturrino se encuentra principalmente en museos y colecciones nacionales, si bien hay alguna excepció en el ámbito internacional. Destaca primeramente el Museo de Bellas Artes de Bilbao con treinta y cuatro obras, seguido del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía con ocho óleos. Otras obras realizadas por Iturrino se encuentran en las colecciones del Museo de Bellas Artes de Álava, el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Santander, el de Bellas de Artes de Córdoba, el Museo Carmen Thyssen de Málaga y el Museo Lázaro Galdiano.

     Entre las galerías que albergan algunas de sus obras, todas madrileñas, destacar la Galería Miguel Espel, la Galería de Arte Lorenart y la Galería de Arte del Louvre.

     Sin embargo, gran número de sus obras se encuentra en colecciones particulares, muchas de ellas bilbaínas y en segundo lugar madrileñas. Como curiosidad, indicar que Juan de Echevarría poseyó uno o dos cuadros de Iturrino.[32]



Fig.1- Francisco Iturrino, Manolas, h.1908. Óleo/ lienzo. 114 x 141 cm. Colección Banco Santander.

Fig.2- Francisco Iturrino, La primavera, h. 1916-1917. Óleo/lienzo. 138 x 171 cm. Colección particular, Madrid.

Fig.3- Francisco Iturrino, Jardín, h. 1913-1914. Óleo/lienzo. 64 x 50,2 cm. N° Inv. 82/182. © Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Fig.4- Francisco Iturrino, Manola fauve, h. 1908-1909. Óleo/lienzo. 35 x 25 cm. Colección particular, Bilbao.

Fig.5- Francisco Iturrino, Bodegón, 19010-1911. Óleo/lienzo. 82 x 98 cm. Colección Alfonso Zorrilla de Lequerica, Bilbao.

Fig.6- Francisco Iturrino, Gitana, 19010-1911. Óleo/lienzo. Colección F. Cabrero.

_____________________________________________

[23] ENCINA, Juan de la, “El exotismo artístico”, Hermes: revista del País Vasco, N° 3, marzo 1917, p. 219. · [24] Palabras de Lafuente Ferrari en 1964. Citado en: Francisco Iturrino (1864-1924) [cat. exp.], Fundación Cultural Mapfre Vida, Madrid 3 diciembre 1996 - 2 febrero 1997, Bilbao 11 febrero - 13 abril 1997, p. 15. · [25] CAMÓN AZNAR, José, “El arte de Iturrino” en Francisco Iturrino (1864-1924). [cat. exp.], Madrid, Instituto de Cultura Hispánica, 1964, sin paginar. · [26] ZUGAZA MIRANDO, Miguel, ‘En torno a 1900. Iturrino y los orígenes del arte moderno en España”, en Francisco Iturrino (1864-1924) [cat. exp.], Fundación Cultural Mapfre Vida, Madrid 3 diciembre 1996 - 2 febrero 1997, Bilbao 11 febrero - 13 abril 1997, p. 47. · [27] CALLE ITURRINO, E. “Iturrino: Maestro del impresionismo” en Francisco Iturrino (1864-1924) [cat. exp.], Madrid, Instituto de Cultura Hispánica, 1964, sin paginar. · [28] ZUGAZA, op. Cit., p. 47. · [29] MARTÍNEZ, op. cit., p. 578. · [30] JOOS, Petra, “Francisco Iturrino: Un viaje de luz y color” en Francisco Iturrino (1864-1924) [cat. exp.], Fundación Cultural Mapfre Vida, Madrid 3 diciembre 1996 - 2 febrero 1997, Bilbao 11 febrero - 13 abril 1997, p. 27. · [31] BONET, Rafael, “Iturrino y Barcelona” en Francisco Iturrino (1864-1924) [cat. exp.], Madrid, Instituto de Cultura Hispánica, 1964, sin paginar. · [32] BONET, op. cit., sin paginar.



Continuar leyendo en 3/4

Reportajes

Videos

Galeria de Fotos

Curiosidades

Rutas del Arte